No puedo escribir un cuento corto
Siguiendo la línea de “Ejercicios de estilo” de Raymond Queneau, que me recomendó el amigo Al-Duende, se podría escribir una narración corta y simple sobre:
Un periodista, que reunía todos los aditamentos necesarios, para convertirse en un triunfador actual, (era muy listo, ambicioso, y imbuido de la creencia de su propia “divinidad”), voló a los USA, para aprender el oficio de los periodistas más leídos y más influyentes de aquel enorme y puntero país.
La primera regla de oro que aprendió de aquellos maestros, fue que para los futuros dominadores del mundo, el Poder (con mayúscula) no lo detentan los gobernantes, los verdaderamente poderosos son los que manejan los hilos desde las sombras.
Que mejor sitio para manejar hilos, que desde la penumbra de la dirección de un periódico, dignificando todos los trapicheos, con el sello del “periodismo de investigación”, protegido por el paraguas de la libertad de expresión, ayudando a elevar mediocridades hasta los más altos puestos del gobierno e intentando por todos los medios a su alcance (que son muchos) destruir a los que no siguen sus directrices.
Se podría escribir un cuento corto, pero yo no lo puedo hacer. Cuando pienso en Pedro J., los epítetos se me acumulan.
