Somos una sociedad perversa
Han detenido a tres jóvenes, dos de 18 años y uno de 16. Les acusan de dar una paliza y prender fuego a una mujer de 50 años, vagabunda y posiblemente alcohólica, que dormía en un cajero automático. Dicen que se les fue la mano, que no querían llegar tan lejos.
Ante noticias como esta, se nos dispara en el interior un lamento desesperado, que unos pretenden canalizar hacia soluciones vengativas, “hay que colgarlos”, “recuperemos la pena de muerte”, otros dentro de reconocer la gravedad del hecho, creen que hay que castigar, pero tener en cuenta “como atenuante”, el estado etílico (quizás) de “los muchachos” que eran de buenas familias, el arrepentimiento demostrado después de su detención, la situación de degradación de la victima, etc.
Gran cantidad de jóvenes de todos los tiempos, se han divertido haciendo gamberradas, más inocuas o más dañinas. Las gamberradas juveniles, que desde luego no son comparables al asesinato que nos ocupa, con un poco de mala suerte, podrían revestir gravedad en sus consecuencias.
Unos jóvenes que para divertirse tienen que maltratar a alguien, (si no vuelven con la gasolina al cabo de dos horas, este hubiera sido su delito), retratan a una sociedad que está enferma.
Y una sociedad que admite la existencia de personas que como la victima, tienen que dormir en la calle, no olvidemos que son miles y en aumento constante, no sólo está enferma, es una sociedad perversa.

Entreri dijo
mucha razón llevas: la nuestra es una sociedad infinitamente enferma, corrupta y violenta. de ella a la naranja mecánica hay sólo un paso
20 Diciembre 2005 | 10:44 PM