Decididamente, algo apesta en nuestras instituciones.
“..”La Corte Suprema de Chile rechaza divulgar la identidad de los torturadores de la dictadura”..”
Como corolario a mi comentario de ayer “en los subterráneos de los gobiernos se va acumulando la porquería más nauseabunda”, hoy sale en El Pais la noticia cuyos titulares adjunto.
El golpe de estado sanguinario y cobarde de Pinochet, la representación más vil de esa especie prescindible, “los militares”, contra un gobierno legalmente establecido, con el asesinato premeditado y repugnante de Allende, la subsiguiente persecución, tortura y desaparición física de TODOS sus opositores (los que pillaron, que fueron decenas de miles de secuestrados, torturados y eliminados sistemáticamente), con el beneplácito del gobierno norteamericano, ocupa un lugar importante en mis recuerdos de juventud.
Ahora “La Corte Suprema de Chile” (otra vez los jueces), decide defender los derechos de los torturadores, preservando sus identidades, identidades de sicarios carniceros, sádicos, malvados y despreciables, con los cuales se puede usted cruzar en la cola del cine, en el autobús, hablando con ellos educadamente, sin saber que se han cargado a decenas de miles de ciudadanos, destrozando cruelmente y de forma despiadada sus cuerpos, utilizando el insoportable dolor, para arrancarles la dignidad y la capacidad de ser personas.
Decididamente, algo apesta en nuestras instituciones.
Y las víctimas




rafael dijo
¡Vaya careto el del dictador! ¡Que miedo!
No es por venganza o tal vez sí, pero me gustaría un poco de cárcel, sin torturas, sin ponernos a su baja altura, y que sufran un poco todo lo que hicieron.
Los jueces y su justicia personal, al final, han caído tan bajo como los dictadores.
26 Junio 2006 | 08:54 PM