Pinochet justifica su golpe de Estado

Artículo de El PAIS de hoy:
“Una carta póstuma de Pinochet justifica su golpe de Estado en la deriva marxista de Allende
Asegura el dictador que no hubo un plan represor y que los muertos y desaparecidos fueron obra de incontrolados.
Dice el dictador que lamenta los dolores que provocó, pero que, en circunstancias iguales, volvería a hacer lo mismo “con mayor sabiduría”.
Lo que el militar de opereta, carnicero de sus compatriotas, llama “la deriva marxista de Allende”, era la voluntad del pueblo, legalmente manifestada en unas elecciones, que efectivamente se desviaban de las arbitrariedades impuestas por los gobiernos latifundistas, herederos del colonialismo y fieles servidores de sus amos del norte, las grandes corporaciones financieras de EEUU de Norte América.
El siniestro energúmeno, hoy felizmente difunto, atribuye los excesos del régimen a elementos incontrolados. Me gustaría recordar que los elementos incontrolados, a que se refiere eran obra suya, era él, la rata mayor de aquel vertedero, el responsable de toda la malvada trama de asesinos, torturadores psicópatas y gentes despreciables (por los siglos de los siglos), que causaron tanto dolor, terror y sufrimiento de forma indiscriminada.
Si aceptásemos la retalía demagógica de intenciones, contenidas en la carta póstuma del indigno “ser humano”, habría que aceptar las intenciones últimas de los que derribaron las torres gemelas y del visionario que soltó gas mortal en el metro de Tokio. También habría que aceptar que son válidas y dignas, las intenciones de Bush, cuando masacra cientos de miles de personas inocentes, con la única y clara intención de apoderarse de los centros estratégicos de poder mundial.
Del mismo modo habría que aceptar que Franco, otro ejemplo de personaje histórico repugnante en sus motivaciones y en sus acciones, podía en justicia, por los mismos argumentos que su alumno aventajado, Augusto, reventar un estado de derecho, fusilando a mansalva a opositores, utilizando para ello los mismos desechos de personas que de siempre abundan en todas las latitudes, que luego podemos definir como “elementos incontrolados”. Elementos incontrolados que aún hoy en España, sesenta y cinco años después y con un gobierno socialista en el poder, se nos niega conocer sus nombres y apellidos, para por lo menos poder despreciar su recuerdo.

Joana dijo
Ni muerto se va a callar?.
Menudo sinverguenza jolines!.
Un petonet i bon nadal guapo.
25 Diciembre 2006 | 09:44 AM