Ya somos un país puntero, la miseria nos invade.
En las ciudades de los carril/bici, de los parques y jardines impecablemente cuidados, de los autobuses y metros con aire acondicionado, de los parkings a 3 euros (quinientas pesetas) o más la hora, de los regidores municipales ganando más de 60.000’- euros anuales, etc., (cuestiones todas ellas lógicas y normales en una sociedad moderna y civilizada que, como siempre, está en manos de un mercado liberal ) siguen apareciendo por todas partes mendigos, pedigüeños, desahuciados sociales que no tienen nada de nada y que por lo que parece a nadie importa, ya que desde donde se debería, no se hace casi nada y desde la ciudadanía no se exige lo suficiente, ya que como en el viejo cuento, “como a mí no me afecta….”, o lo que es peor “ellos se lo habrán buscado”
Imagino que como en todo, en un mundo capitalista, es una simple cuestión de estadísticas; si en España hay 150.000 (¿) desahuciados sociales, representan en una población de cuarenta y cinco millones de habitantes, un escuálido 0,33%, de personas que no votan no participan en ningún evento y aparte de su presencia, no molestan (a los que nos gobiernan).
Pues a mí si que me molesta y esta misma sociedad que gasta cientos de miles de millones de euros en armamento y equipamiento para un ejército sin sentido, debería distraer unos cientos de millones de euros para poner coto a esta abominable miseria, cada vez más notoria en nuestras calles, jardines o plazas.
